Hoy estamos con Juan Ignacio Cirac, un conocido científico que estudia la física cuántica, y que ha recibido numerosos premios por su trabajo. Además, siempre que se acercan los premios Nobel aparece en las quinielas como futuro premiado.
Supongo que los premios, aparte de un reconocimiento personal, también significarán que el campo en el que investiga es realmente importante. ¿Cómo lo ve?
Sí. Hoy en día ha cambiado mucho la investigación a como se hacía hace un tiempo. Son grandes grupos los que hacen la investigación, dirigidos tal vez por una o dos personas, con colaboraciones, y siempre se da el premio a una o dos personas, pero lo que hay detrás es un grupo muy grande. Incluso es un grupo de gente trabajando en un campo que más o menos ha tenido éxito en alguno de los temas en los que trabajan.
¿Usted cree que sí, que el campo de la física cuántica, y en concreto los ordenadores cuánticos y la encriptación cuántica merecen ser reconocidos? ¿Por qué es importante?
Bueno, tal vez sea un poco pronto para hablar de un reconocimiento con un premio Nobel. Lo que sí parece es que es un campo que tendrá mucho interés e importancia en el siglo XXI. Cada vez nos vamos acercando más al mundo microscópico, estamos haciendo que los procesadores sean más rápidos, que almacenen más información, y para eso hay que sumergirse en ese mundo microscópico. Y ahí nos encontramos, queramos o no, con la física cuántica. Así que intentar, no sólo entender, sino utilizar la física cuántica a ese nivel, creo que es algo muy importante para el futuro.
¿Qué ventajas nos traerían esos ordenadores cuánticos?
En principio, podrían hacer todo lo que hacen los ordenadores de una manera más rápida. Eso no tiene muchas ventajas para el usuario normal de ordenadores, porque ya nos solucionan todos lo problemas que tenemos los ordenadores usuales.
Sin embargo, hay cálculos muy grandes, muy complicados, que no se pueden hacer, que ni los superordenadores pueden hacer. Y es ahí donde los ordenadores cuánticos podrían tener interés; podrían hacer cálculos relacionados con el diseño de materiales, el entendimiento de las reacciones químicas... Son cálculos muy muy grandes que normalmente están relacionados con investigación científica, y no tanto con un uso más personal, con los usuarios normales... juegos... ahí no tiene tantas ventajas.
¿A lo mejor ayudarían a resolver algunos problemas que se plantean hoy los científicos, y que por el momento no tiene herramientas para darles respuesta?
Exacto. Esa es una de las posibilidades que tenemos hoy en mente, el intentar que los ordenadores cuánticos resuelvan problemas que de otra forma no los podamos resolver, problemas científicos. Y la otra es aplicaciones, por ejemplo que se pueda enviar información de manera secreta, es decir, utilizarlo en criptografía, y que uno pueda utilizar su tarjeta de crédito en internet con la seguridad de que nadie le va a robar.
O sea, que los hackers ya están a punto de extinguirse a lo mejor.
Bueno, los hacker siempre tienen alguna idea de cómo atacar los sistemas, nunca está uno seguro con ellos, ¿no? Pero lo van a tener muy difícil con las tecnologías cuánticas.
Muchísimas gracias, Juan Ignacio Cirac, y hasta la próxima.
Un placer.
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