Sección : IntimoAutor Agurtzane Ormatza fecha 2010-05-26 11:36
Muchas veces, las teorías científicas llegan a remolque de los movimientos sociales. Pero esas teorías, a su vez, nos ofrecen herramientas para conocer a las sociedades y a las personas, y gracias a las mismas entendemos mejor qué pasa y construimos las vías necesarias para, entre otras cosas, solucionar nuestros problemas.
Hay un tema que se repite sin cesar cuando se habla de sexo y de sexualidad, tanto en la calle como en foros teóricos: ¿qué es instintivo y qué es adquirido a través de la educación o de la cultura? Esta pregunta tiene difícil respuesta. Es más, yo diría que en cualquier caso, toda respuesta es limitada.
Para entender todo esto, a veces decimos que unas cosas son innatas y otras adquiridas a través de la educación. A veces la distinción la tenemos muy clara, pero en muchos casos, la cosa no está tan clara, ¿no? Y, a decir verdad, la cuestión es mucho más complicada de lo que pensamos.
He aquí un concepto que nos va a ayudar a salir de este atolladero, o por lo menos a entenderlo mejor: LA BIOGRAFIA
Nuestra biografía comienza en el vientre de nuestra madre, y acabar, acaba, que nosotros sepamos, en el momento de morir. Entre el momento de la concepción y el de la muerte, nos construimos, crecemos, nos enriquecemos, vivimos... Nuestro organismo se hace uno con lo que somos. Nuestro cerebro, nuestra piel, nuestro corazón, nuestra sangre, nuestras emociones, nuestra memoria, nuestra neuronas, nuestro ADN... ente todos y sin cesar van conformando lo que somos. Son inseparables. Qué recibimos de nuestra familia (además del color de ojos, también sus vivencias), qué del vientre materno (además del crecimiento de nuestro cerebro, las emociones que sintieron nuestros padres durante el embarazo), el nacimiento (el momento más estresante de toda nuestra existencia, ¡imaginaos!), cómo nos miran y cómo dirijo mi mirada... todo eso sucede en un único cuerpo. Interaccionan sin pausa entre sí. Porque ese cuerpo somos nosotros.
Otro par de conceptos para ir soltando el nudo: PAREDES Y LADRILLOS. Tengo un amigo, Silberio, que decía: "Imaginemos dos paredes hechas de ladrillos. Cada pared es una persona. Vistas desde lejos, cada pared es de un color o de otro. En este caso rosa (chica) o azul (chico). Ese color que podemos apreciar desde fuera es el sexo. Pero si nos acercamos podemos distinguir que cada pared está hecha de numerosos ladrillos. Y en cada chico o chica podremos apreciar que hay una gran diversidad de colores, diferentes formas de vivir la sexualidad y diferentes formas de ser chico o de ser chica: diferentes intensidades (rosa o azul pálido, oscuro...); mezclas (morados, lilas...); cantidades (más de un color que del otro)". Esas paredes, esos ladrillos, se construyen durante la vida.
En esta época nos empezamos a dar cuenta de cómo son nuestros ladrillos, de cómo nos vemos a nosotros mismos y de cómo nos ven los demás, de qué tipo de chico o chica nos gustaría ser, qué se espera de nosotros en función de nuestro sexo, qué caminos existen para tomar el que nosotros queramos tomar...
Es una época intensa, pero también llena de inquietudes. Cambiar algunas cosas está en nuestra mano, en cambio, cambiar otras no. "A mí me gustan los chicos", "Yo me siento chica"... eso no lo podemos cambiar. Pero sí puedo cambiar la forma en la que quiero vivir eso que me sucede, eso sí que está en nuestra mano, aunque a veces resulte muy difícil. Y es que muchas veces la clave está ahí: no en poner en cuestión qué somos, ¡¡sino en cómo vivir y encaminar aquello que soy!!
Un abrazo,
agurtzane
Sección : IntimoAutor Agurtzane Ormatza fecha 2010-04-20 15:22
La palabra orgía la hemos oído muchas veces. Es la base de las fantasías de mucha gente, y también aparece como pregunta en los cursillos. Cuando oímos esa palabra, nos vienen a la mente varias imágenes: principalmente unas cuantas mujeres y hombres medio-desnudos o totalmente desnudos, dándose placer en actos eróticos (lamiéndose, acariciándose, penetrándose, besándose…).
En la obra Historia de las orgías, Burgo Partridge (Londres, 1935-1963) nos explica el lugar que han ocupado las orgías en la historia de Occidente. Por ejemplo:
La época griega: la base de la cultura griega era el hedonismo: el placer, el amor, la belleza…todas ellas aparecían reflejadas en celebraciones importantes de aquella época: la fiesta de Afrodita, que era sólo para mujeres (se daban placer sólo entre ellas) y la dedicada a Dionisos, en la que se organizaba un banquete sufragado por la ciudad-estado y cuya principal atracción eran las actividades eróticas.
Edad Media: El matrimonio en sus orígenes no se tomaba muy en serio; la virginidad tenía poco valor, la forma de vestir de hombres y mujeres era bastante provocadora… Sin embargo, a medida que aumentó el poder de la Iglesia disminuyeron las libertades, y las brujas se convirtieron en su punto de mira. A pesar del jaleo, continuaron con sus akelarres: se trataba de un asunto entre las brujas y el macho cabrío, y en las fiestas que celebraban en los prados del animal participaban tanto hombres como mujeres.
Siglos XVIII.-XIX: La época de los clubes. Sus miembros eran hombres y mujeres de la aristocracia, y sus componentes fundamentales eran los elementos religiosos, las normas y rituales, las máscaras, y las actividades eróticas.
El siglo XXI: Continúa evolucionando en la misma línea, aunque con distinta estética. Existen lugares donde hombres y mujeres, casados y solteros, viejos y jóvenes… pueden practicar sus juegos eróticos: pueden ser espacios físicos (su propia casa, hoteles y clubes) o virtuales (Internet).
Como veis, el deseo de gozar juntos de hombres y mujeres y su necesidad de desahogarse ha existido siempre. La forma de satisfacer ese deseo cambia a lo largo de la historia y de la vida de cada persona. Cada persona debe adecuar su deseo a su propia experiencia. Sea en las fantasías sea en la realidad. Los límites, miedos y deseos de cada uno se encuentran siempre con los de los demás.
Sección : IntimoAutor Agurtzane Ormatza fecha 2010-02-22 09:43
En los mensajes que nos llegan a través de los medios de comunicación se observa una paradoja en relación a las relaciones. Por una lado nos empujan a tener ‘rollos’ de una noche, pues así nuestra personalidad se volverá más libre y desarrollada. Por otra parte nos dicen que si queremos vivir el amor verdadero debemos esperar a la pareja ideal. Ambos modelos son incompatibles. Entonces, ¿qué hacer? ¿cuál elegir?
Quizás no se trate de elegir entre uno y otro. Es más, es posible que ni el uno ni el otro sean los más adecuados para canalizar nuestros verdaderos deseos y estar en paz con nosotros mismos.
Habrá muchos instrumentos para decidir qué hacer, pero uno de los más importantes no está a la venta, ¡está en vosotros mismos! Lo utilizáis a menudo, sobre todo al recibir órdenes de vuestro padres o de los adultos. ¿Que cuál es? Pues vuestro propio criterio interior.
¿Que qué es eso? Muchas veces, cuando vuestros padres os ordenan hacer algo contrario a vuestra voluntad, se os enciende una discusión interna (y externa también, contra ellos). Si obedecer o no, y cómo, y por qué, y para qué... Después de ese debate interior, a menudo, aunque cumpláis el mandato lo hacéis a vuestro modo. Es decir, adecuáis la orden teniendo en cuenta vuestros deseos y miedos, y también considerando vuestra opinión, si está bien o mal.
Ese criterio lo vamos construyendo todos a lo largo de nuestra vida. Pues bien, en cuestiones afectivas podemos hacer lo mismo.
Juntarse con alguien que te gusta una noche, una tarde o una mañana es algo maravilloso. En ese momento no sabes si todo quedará en eso o si se alargará. Si miras hacia dentro medio minuto sabrás qué quieres, qué temes y qué crees que debes hacer. Haz caso a eso.
Las relaciones empiezan y crecen de mil formas distintas... No hay una manera ‘buena y segura’.
A lo largo de la vida atravesamos diferentes momentos, y nuestras necesidades y deseos van cambiando. Y será en función de los mismos como elegiremos qué tipo de relación queremos levantar. No hay más modelo que el que nosotros construimos. Da igual cuánto dure, una noche, dos, tres tardes, dos semanas, tres meses...
Sección : IntimoAutor Agurtzane Ormatza fecha 2009-11-05 07:24
"Emoistazuz musutxuek..." ("dame besitos") decía una famosa canción. Todos tenemos hambre y sed de besos... ¿Qué tendrán los besos, que no podemos dormir cuando los esperamos?
Si buscamos el término en la enciclopedia Harluxet, vemos lo siguiente:
"Tocar a alguien o algo con los labios, con el fin de conseguir amistad, amor o respeto."
Los besos pueden ser para disfrutar, pueden ser besos de compromiso, besos obscenos, obligados, espontáneos...y expresan diversas emociones y sentimientos. Cuando las palabras no saben qué decir, ¡ahí están los besos!
En cuanto al origen de los besos, se ha escrito mucho, pero no ha habido consenso: está relacionado con el impulso de succión de los bebés, con el hábito de los animales de olerse mutuamente, con el modo que tienen las hembras de dar a sus crías la comida después de masticarla en la boca... Todas esas interpretaciones son muy lógicas. Pero es la experiencia de cada uno la que explica la esencia del beso.
Muchas veces no sabemos besar. ¿Te acuerdas del primer beso? ¿Sueñas con el primer beso? ¿Esperas otro primer beso de tu nueva pareja? Muchos nervios, vergüenza, algo de miedo, ganas, deseo, curiosidad... los besos provocan de todo. No existe una receta mágica para conseguir que sea especial. Atendiendo a los deseos, llevando a la vergüenza o al miedo como compañero de viaje, tocando los labios, entrelazando las lenguas, escuchando al cuerpo... ¡Muaaaaaaaa!
A menudo, cuando nos sumergimos en juegos corporales, los besos suelen abrir la puerta a otras actividades. Es decir, los besos se convierten en el primer plato de los invitados que esperan el postre. Por eso, como algunos chicos y chicas no quieren el postre, acaban evitando los besos que tanto les gustan. En algunos casos, incluso, el dulce olor de un beso se vuelve asqueroso.
Los besos no tienen por qué ser la manera de llegar a platos que no queremos. Los besos tienen suficiente peso para resultar un plato placentero por sí mismos. Los deseos de cada uno son los que dirigen los besos.
El recorrido de los besos puede ser tan amplio como nuestra imaginación. Dando besitos se puede escribir todo el cuerpo, acercarse desde la ladera del pecho al pezón y volver duro lo blando, buscar la belleza del clítoris y encontrar el olor de la naturaleza, marcar el camino que va desde sacro hasta la nuca, buscar el hueco en el que disfrutar del vaivén de los testículos, hacer una larga ese desde los sobacos hasta la cintura...
Sección : IntimoAutor Agurtzane Ormatza fecha 2009-09-24 09:57
Cuando escuchamos la palabra "pornografía", enseguida nos vienen a la mente imágenes relacionadas con el cuerpo, el placer, el pene, los pechos, el culo... También aparecen sentimientos: asco, placer, libertad, deseo, miedo, vergüenza...
La palabra "ponografía" es de procedencia griega, y, por una parte, significa desmesura, exceso. Por otra, el término "porno" está relacionado con porneio, es decir, con las casas de prostitución. Grafia, por su parte, significa descripción. Por tanto, la pornografía sería la descripción gráfica de los comportamientos que se daban en las casas de prostitución.
Hay que analizar la pornografía en el contexto que le corresponde. Se trata de una expresión del erotismo a lo largo de la historia, y cada cultura, época y pueblo ha regulado la suya según las leyes civiles y morales correspondientes.
Por otra parte, se ha creado una industria en torno a la cual se mueve mucho dinero. El cine porno es un buen ejemplo de ello. Hay mucha gente que cree que es la única manera de visualizar lo que sucede en las relaciones eróticas. Pero, cegados por la curiosidad, se nos olvida a mendudo que lo que estamos viendo es solamente una película. Un film de ficción.
El objetivo de numerosos filmes de ficción es hacer disfrutar al espectador. Pocas veces creemos que lo que aparece en la ficción es cierto, pero, mientras lo creemos, disfrutamos. Lo mismo sucede con las pelis porno. Su objetivo es excitar al espectador, hacerle gozar. Pero no podemos creer que todo lo que hacen los actores se corresponde con la realidad: que las erecciones duren tanto, que las eyaculaciones sean tan caudalosas, los orgasmos tan escandalosos, que las penetraciones, caricias, besos y demás que se ven puedan gustar a todos los chicos y chicas...
Probablemente, muchos comportamientos, escenas, personajes... de las pelis pornográficas se corresponden con los deseos y fantasías de muchos espectadores. Pero solo en el cine se materializan con tanta perfección los deseos y las fantasías.
¿Os ha sucedido alguna vez que Terminator se haya presentado en vuestro pueblo, o que, de repente, la profe de matemáticas se desnude ante vosotros?